Rodeando el cuello de tu orgullo,
me vigila, furiosa, la corbata.
Remolonea en las venas de mi inocencia.
contamina los espacios concesivos y sinceros,
latiga los vídrios de rostros pacíficos,
impone autoridad inconsciente a quien se la pone...
Envolviendo el silencio en ramitos de palabras.
me acecha, temerosa, tu garganta.
Almacena en sus esquinas la paciencia,
enriquece los discursos atractivos y enteros,
estremece los balcones de sorpresas anímicas,
supone permisos pausados a quien le escucha.
Entendiendo el nudo de costumbres en el mundo,
me apunta, airosa, tu mente ingrata.
Lady dior: The eyes of Mars






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