Nos buscamos dichosos, quizá guiados por el aliento de algún viento. Nos encontramos rápido y nos tocamos por miedo a estar soñando dentro del vacío de una gran caja de cristal, contenedor de deseosos sentimientos.
Salto a la deriva de mi corazón, enfrascado en el silencio de tus latidos hirientes que rozan sin sonido los oídos de mi alma. Te arrullo, te mimo…me provocas, te consiento, me regalas tu calor más íntimo en el torrente de tu deseo.
Mi deseo te desea satisfecho y contenta tus anhelos caprichosos. Te dibujo con trazos de verde pincel mientras me susurras palabras grotescas que, en otros tiempos, me habrían ofendido…que ofenderían a tantas mujeres, pero que hoy, a mi me llenan de satisfacción al saber que el hombre adorado existe y quizás logre disfrutar de un momentito de su serenidad gozosa. Sin prisa, con pausa, sin miedo, con celo…
Eres tan dulce pidiendo mi amor, que no puedo dejar de darme por entero para colmar con todo mi ser todas tus solicitudes.
Hombre, todo un hombre entre mis brazos.
Adorando cada centímetro de las curvas deseosas de ser acariciadas.
Todo un hombre, ... entre mis brazos.
MER
Zapatos, NO...









