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miércoles, 8 de junio de 2016

TRANSEÚNTES MARINOS

Me acomodé en el horizonte
de tu mar limpio de penas.
Jugué con las olas
de tu eternidad vibrante
Zigzagueé con las yemas
de tus dedos impactantes

Carreteras de arena,
niña dorada,
surcaron nuestra historia
Farolas de jade verde,
iluminaron las playas de nuestra memoria
Rotondas de espuma salada,
se entregaron al vaivén de nuestra gloria.

Un cuadrilátero fluorescente
 enmarcaba tus salidas…
Unos pasos vacilantes
recorrían sin prisa mis avenidas…

Pasos llenos de hermosura
entre los silbidos de nuestros tobillos
Roces de sangre caliente
desde el hipotálamo hasta los nudillos
Sarpullidos de dulzura
entre las baldosas de nuestros altillos.

Y sin esperar el lapso
que atenazaba el cambio
cruzamos, miramos y andamos
nuestras calles silenciosas
Esas que acechan
            _como guantes de boxeo_
                                                 en tus esquinas más recónditas.

MER ©




sábado, 18 de abril de 2015

DECORADORES DE CRISIS

Reaparecí entre tus tinieblas
Caminé entre las gentes de asfalto
Tensé el mentón al ver sus caras
Apreté el puño al sentir su llanto

Miradas perdidas ante los paneles
Sueños rotos plasmados en papeles
Colas de esperas con la esperanza marchita
Altavoces secos de música infinita

Busqué la simetría en el conjunto
Traté de equilibrar blancos y negros

Crisis grises en las canas de las colas
Colas de canas de grises sin ganas
Ganas
 de pocas colas 
para no sentir
 las canas

No hay sillones que decoren esta crisis
Hay alfombras de parados
Cuadros de desesperados
Cojines de lágrimas indecisas

Lámparas de hielo en las noticias

miércoles, 1 de abril de 2015

La pequeña Lucifer de lo azul. (Telomerasa)

La pequeña Lucifer de lo azul
ha venido esta tarde a retratarte

No hay horas para cubrir el lienzo.
No hay espacio para castigar al cielo por querer ser la luz

La pequeña Lucifer de lo azul
ha estado adormecida sobre tus telómeros.

No hay viento para mover tus velas.
No hay olas para heredar por querer la eternidad.

La pequeña Lucifer de lo azul
ha jugado divertida con tus núcleos y sus pensamientos.

No hay arena para cubrir tus orillas

No hay cromosoma que ceda ante su delicada hipnosis.