A Marina Tsvetaeva.
Dije que yo la tenía,
más,
en el fluir del rio del tiempo,
nadie más que yo la olía.
En un albúm,
burdo y absurdo.
retales de memorias estrechas
alguien más que yo la compartía.
Disecciona tu mente.
Pálida, candente...
Si algún día,
ella se te manifiesta
olerás el color rojo del vodka
flotando en la piel de mis pensamientos.
No
No te has vuelto sintestésico:
Tan sólo contemplas
cómo vuela mi rusa y mística dusha
cruzando tu firmamento.




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